Y, finalmente, Argentina se atrevió a dar el zarpazo a España. ¿Por qué lo hizo? ¿Por qué ahora?
La respuesta oficial a la primera pregunta es que la falta de inversiones de Repsol en su filial ha obligado a Argentina a importar petróleo en los últimos años. Pero esta excusa apenas logra esconder el populismo que encierra la medida y la necesidad de la presidenta argentina de apuntarse una pequeña victoria que le disimule el amargor de no haber conseguido apoyos en sus pretensiones sobre las Malvinas ahora que se han cumplido treinta años de la guerra contra Gran Bretaña.
Pero lo que me preocupa realmente es la respuesta a la segunda pregunta ¿por qué en este momento? Simple, por la imagen de fragilidad que transmite España, la misma que un púgil al que le llueven los golpes y vaga por el cuadrilátero, incomprensiblemente en pie, esperando oír la campana que le dé un respiro.
La respuesta oficial a la primera pregunta es que la falta de inversiones de Repsol en su filial ha obligado a Argentina a importar petróleo en los últimos años. Pero esta excusa apenas logra esconder el populismo que encierra la medida y la necesidad de la presidenta argentina de apuntarse una pequeña victoria que le disimule el amargor de no haber conseguido apoyos en sus pretensiones sobre las Malvinas ahora que se han cumplido treinta años de la guerra contra Gran Bretaña.
Pero lo que me preocupa realmente es la respuesta a la segunda pregunta ¿por qué en este momento? Simple, por la imagen de fragilidad que transmite España, la misma que un púgil al que le llueven los golpes y vaga por el cuadrilátero, incomprensiblemente en pie, esperando oír la campana que le dé un respiro.
Repsol es uno de los buques insignia de España y con la nacionalización de YPF Argentina acaba de lanzar un torpedo contra su línea de flotación. La situación es grave y el gobierno español debe actuar con firmeza en todos los frentes, empezando por el jurídico -ya que con esta acción Argentina está violando el Acuerdo de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones (APPRI)- y siguiendo por la ofensiva política y diplomática, ya que España sigue teniendo muchos intereses en la zona -telefonía, bancos, pesca, etc.- que pueden verse amenazados (de hecho, la presidenta argentina ya ha puesto en el punto de mira a Telefónica). También, el apoyo internacional que reciba España estos momentos puede ser considerado un buen termómetro para evaluar cuánto peso hemos, o no, perdido en la esfera internacional.
En la próxima entrada (el martes que viene) intentaré analizar los riesgos que ha asumido el país sudamericano con esta osada acción y las distintas opciones de actuación para España.
PS: saludos a todos. Me alegra haber vuelto.